lope garcia de salazar

Sitio de genealogía e historia familiar


Deja un comentario

El Mayorazgo de Terreros

Este documento judicial es una copia encontrada en un pleito consultado de un documento digitalizado, que se conserva en el Archivo de la Chancillería de Valladolid. Los encabezamientos son un añadido realizado para la comodidad del lector, ya que el texto original lo registra todo de corrido, sin hacer distinciones de párrafo o de secciones.

Este documento es inédito pues recoge un testamento del siglo XV, el testamento más antiguo que conozco hasta la fecha, y la fundación de un mayorazgo en texto manuscrito más antiguo hasta ahora, aunque se trate de una copia efectuada un siglo después. Descibe someramente los bienes que los incluye como la Casa Torre, la Ferrería, los molinos y otros bienes inmuebles.

También tiene interés en cuanto a la genealogía, pues se citan a cinco hijos del matrimonio, incluyendo el heredero del mayorazgo y a un sobrino, cuyas identidades salen ahora a la luz.

Archivo de la Chancillería de Valladolid. Ejecutorias. Caja 1296 nº 16 (1574).

(f. 6v.)

Pedimento

Yo el liçençiado Soto de Salazar teniente general en las En / cartaziones fago saber a vos Juan de Urrutia / de Llantada escrivano de Su Magestad vezuno del conçejo de Çalla / en como ante mi paresçio presente Don Antonio de Te / rreros Galindez y en el punto que trata con los herederos / de Maria Ochoa de Urrutia muger que fue de Pedro de Villa / y Françisco de la Quadra vezino de Balmaseda y los herederos / de Yñigo de Avellaneda (…) me hizo rrelazion / que avia pasado un testa / mento que abia otorgado / Ochoa de Terreros de Suº / en presençia de Sancho / Hortiz de Urrutia / vuestro visabuelo es / crivano que fue de Su Magestad y del numero del conçejo de Çalla / (…) y queste dicho testamento y rregistros del dicho / Sancho Hurtiz estavan (…) y tenia neze / sidad de un traslado del dicho testamento ser en guarda de su derecho / en el punto que tratava con los susodichos me pidio nos / mandase entrasedes en los dichos rregistros e bus / case el dicho testamento e buscado se le diese del / sacado en linpio y pidio justiçia y por mi visto su / pedimento e relaçion os mando que dentro de (…) / en los dichos rregistros y allado el dicho testamento le / saquedes en linpio y delo sinado en forma / al dicho Antonio Galindez para que le presente en el dicho punto para en guarda / de su derecho con que sea noteficado a Diego de Capitillo / como a parte que dize mostrarse por los hijos y herederos / de Maria Ochoa de Urrutia dentro de tres dias por ver / sacar y corregir el dicho testamento lo qual dio que man / dava al dicho Juan de Urrutia saque el dicho traslado del dicho / testamento (…) dentro de tres dias allan / doleen sus registros so pena de dos mill maravedies / para la camara de Su Magestas fecho en Avellaneda de las En / cartaziones a veinte dias del mes de junio año / del Señor de mill e quinientos e setenta e tres el liçençiado Soto de Salaçar por mandado de Señor Sancho de / las Heras.

Notificación

Este dicho dia y mes susodichos en el / dicho lugar de Avellaneda dyo Sancho de las / Heras escrivano de Su Magestad de pedimento del dicho / Don Antonio Galindez de Terreros notefyque este / mandamiento en su persona al dicho Juan de Urrutia escrivano / el qual dijo que lo oya y que entraria en / sus rregistros y allando el dicho testamento y code / zilo lo saque. Testigos Diego de Ahedo y Pedro Miguel escrivano / de las Encartaziones Sancho de las Heras // (f. 7r.)

Notificación

En Avellaneda este dicho dias mes e año desta / otra parte contenido yo Sancho de las Heras escrivano notefique / del dicho pedimento del dicho Don Antonio Galindez / este mandamiento en su persona a Diego de Capitillo el qual / dijo que lo oya. Testigos el Bachiller Montaño / e Bernardo de Capetillo.

Pedimento

En la Audiençia de Avella / neda de las Encartaziones a veinte e tres dias / del mes de junio año del Señor / de mill e quinientes y setenta e tres años / ante el muy magnifico Martin Ruiz / de Bonieche teniente general en las dichas / Encartaziones por ausençia del muy magnifico Señor Liçençiado / Soto de Salazar teniente general en las Encartaziones / y en presençia de mi Sancho de las Heras escrivano de Su / Magestad y testigos paresçio presente Don Antonio de Terreros Ga / lindez e dijo que por quanto por su pedimento le a / via sido mandado a Juan de Urrutia escrivano le diese un traslado / de un testamento de Ochoa Galindez de Terreros / y Doña Teresa Gomez de Zamudio y estava / en su presençia el dicho testamento que lo avia pasado ante San / cho Urtiz de Urrutia su bisabuelo escribano y no lo / abia querido hazer pidio a Su Merçed le apre / miase que se le diese el dicho traslado sinado para en guarda / de su derecho y en todo dijo que pedia justiçia y por el Señor / Teniente bisto lo susodicho dijo que mandava e mando al dicho / Juan de Urrutia escribano por segunda bez que dentro / tres dias de al dicho Don Antonio Galindez el traslado / del dicho testamento para que les (…) que es / tava en su poder so pena de dos mill mara para la camara / de Su Magestad e de yntereses de costas de la parte / Testigos Pedro Gsº e Pedro de Traslaviña. Escrivanos Martin / Rruiz Sancho de las Heras.

Notificación

En el lugar de Ave / llaneda este dicho dia mes e año susodicho des / pues de lo susodicho yo Sancho de las Heras / escrivano de Su Magestad de pedimento de Don Antonio note / fique este mandamiento del dicho Señor Teniente en su persona / al dicho Juan de Urrutia escrivano el qual dijo / que el tenia el dicho testamento y que pagado (…) / estava presto y zierto de hazerlo y por el Señor Teniente / le hera el mandado y firmolo de ante testigos Diego de Hahedo / escrivano y Catalina de las Suº vezinos de Salzedo Juan de Urrutia Sancho de las Heras.

Notificación

E despues / de lo susodicho este dicho dia mes e año susodichos // (f. 7v.) en el lugar de Avellaneda yo Sancho de las / Heras escrivano de pedimento del dicho Don Antonio de Te / rreros notefique a Pedro de Capetillo procurador que se dijo / ser de Juan de la Herrera y Françisco de la Herrera y Mençia / de la Herrera hijos de Juan de la Herrera Terreros y de / Maria Saez de Barrenola que dentro de segundo dia / baya como tal curador a ver sacar y corregir / a casa del dicho Juan de Urrutia escribano el dicho testa / mento que ansi se la / mando sacar el qual / dixo que lo oya / testigos Diego Abad Marro / quin y Pedro de Traslaviña escrivano vezinos de las Encar / taziones Sancho de las Heras.

Modelo de interrogatorio a los testigos

En Avellaneda / de las Encartaziones a treinta dias del mes de / junio del año del Señor de mill e quinientos y setenta e tres años / ante el muy magnifico Señor Liçençiado Soto de Salazar teniente general / de las Encartaziones y en presençia de mi Juan de Urrutia / de Llantada escrivano de Su Magestad y testigos de yuso es / critos paresçio ende presente Don Antonio de Terreros / e otros de presente en el Balle de Salzedo y dijo que en presençia / de Sancho Urtiz de Urrutia escrivano de Su Magestad que avia gelo / huvo hecho y otorgado su testamento y postrimera boluntad / Ochoa Galindez de Terreros y Doña Teresa Gomez de / Çamudio su muger fueron vezinos del conçejo de Çalla / destas Encartaçiones e ansimismo huvo hecho / y otorgado su testamento conque fallesçio e Doña Mençia / de la Puente muger que fue de Juan Galindez de Terreros / vezinos que ansimimo fueron del dicho conçejo de Zalla / y Encartaziones en presençia de Yñigo Urtiz de Urrutia / escrivano de Su Magestad y del numero del dicho conçejo de Zalla / despues los quales dichos dos testamentos alle con / bienen para en consecuçion de su derecho en el punto que tratar / la Casa y Torre de Terreros y su mayorazgo provar / y aberiguar como los dichos Sancho Urtiz de Urru / tia e Yñigo Urtiz de Urrutia escrivanos rreales e del / numero del dicho conçejo de Çalla en cada uno dellos en su tiempo / e como las letras de los dichos testamentos / son de mano de los dichos escribanos e ansimismo las firmas / queestan de los testigos en los dichos testamentos oreginales / y de como son y son fieles y legales por ende dijo / que en aquello que aya en forma e aya a lugar // (f.8r.) mande rrezivir y rreziba testigos de ynformazion de lo suso / dicho mandandoles mostrar a los dichos testigos los dichos tes / tamentos oreginales por mejor depongan y agan / la dicha ynformazion preguntando a los dichos testigos el tenor / deste pedimento o se la mando dar sacada en linpio y si / nada e zerrada en publica forma e manda que agase ynter / poniendo a ello su autoridad y decreto judiçial para / mas por la balidaçion y para ver sacar e corregir / la dicha ynformazion e testamento / mande citar las partes a quien toca / y en ello pidio faser fecho y admi / nistrato (…) cumplimiento de justiçia / y para lo nezesario su ofiçio ynploro el Señor / teniente boto rl dicho auto e pedimento dijo que dandole testigos / de ynformazion esta presto y zierto de los rrezibir / e hazer justiçia. Testigos Pedro de Traslaviña e Juan de Trasla / viña e Pedro Gsº de Sobrado escrivano vezinos de las Encarta / ziones Juan de Urrutia.

Presentación de testigos

E luego el dicho Don Antonio / Galindez de Terreros nonbro y presto por testigo a Pedro / de Traslaviña escribano e Ochoa de Gobeo y a / Diego de Ybarra vezinos de las Encartaziones de los qua / les y de cada uno dellos el dicho Señor Teniente tomo e rrezivio / juramento en forma devida de derecho por los susodichos por / Dios Nuestro Señor e por una señal de cruzata como esta / e a las palabras de los santos quatro evangelios / los quales despues de aber jurado cada uno / en si dixeron si juro y amen. Testigos Pedro Gsº de Sobrado y Juan / de Traslaviña y Juan de Avellaneda vezinos de las Encar / taziones Juan de Urrutia.

Declaración de Pedro de Traslaviña

El dicho e depusiçion / de Pedro de Traslaviña escribano vezino del conçejo de Ar / zentales de las Encartaziones testigo de ynformazion / presentado e jurado por el dicho Antonio Galindez de Te / rreros e siendo preguntado por el tenor del / dicho pedimento dixo que es de hedad de setenta e tres / años poco mas o menos tiempo y que no hes pariente / del dicho Don Antonio porque lo sepa que conozio a I / ñigo Hurtiz de Urrutia escribano y sien / dole mostrado los dichos testamentos e por el vis / tos dijo este testigo que el testamento que suena fecho e o / torgado por la dicha Doña Menzia de la Puente muger / que fue del dicho Juan Galindez de Terreros es letra / escrita de mano del dicho Yñigo Hurtiz de Urrutia // (f. 8v.) y este testigo la conoze y tiene por tal por y le bio husar del / dicho ofiçio de escribano rreal y en el numero del dicho conçejo de Zalla / y le vio escribir muchas y dibersas vezes y a / çierto otras muchas escrituras y prozesos escri / tos de su mano del dicho Yñigo Hurtiz de Urrutia es / cribano a la qual como dicho testigo le vio husar del dicho ofiçio / y hera escribano muy fiel y legal y a sus escrituras / se les a dado y dar entera fe / y credito como a es / crituras publicas de escribanos / fieles y legales y por / tal a sido y fue avido / y tenido y dello a avido e ay publica boz y fama y que al dicho / Sancho Hurtiz de Urrutia escrivano este testigo no le conozio / mas de averle oido dezir y nonbrar y que el era escribano / rreal y del dicho numero de Zalla y que a sus escrituras / se les a dado y da entera fe y credito como a escrituras de escribanos /publicos rreales y que las firmas que estan en el testamento de la / dicha Doña Mençia de la Puente que esta escrita de mano / del dicho Yñigo Hurtiz de Urrutia este testigo tiene la primera / dellas por el dicho Juan Perez de Bolunbro e la otra por / del dicho Juan de la Herrera barquinero porque este testigo los bio / escrevir e firmar muchas vezes y a bisto otras / sus firmas que las firmas que estan en el testamento que di / zen aber pasado ante el dicho Sancho Urtiz de Urrutia es / crivano que estan quatro firmas a las espaldas e una / en la primera plana laszos primeros que dizen Juan Perez / y Juan de la Herrera Terreros y las tiene por firmas dellos / por lo que el dicho testigo de suso y la otra firma que dize Garzia la tiene / por de Garzia de la Puente por le aber bisto le asy firmar y es / crevir muchas vezes y que la otra firma / que dize Yñigo de Terreros no sabria dezir cuya fee / y esto dijo que es verdad y firmolo de su nonbre. El Liçençiado Soto. Saez de Traslaviña escrivano. Juan de Urrutia.

Declaración de Ochoa de Gobeo

Testigo el dicho e de / pusiçion de Ochoa de Gobeo vezino del dicho conçejo de Çalla / testigo tomado e rreçivido de ynformazion presentado por el / dicho Don Antonio de Terreros para en prueba de su yntenzion / e pedimento el qual despues de aber jurado en forma / y siendo preguntado al tenor del dicho pedimento dijo que / hes de hedad de sesenta y quatro años poco mas o menos y que / no hes pariente del dicho Don Antonio por cosa alguna / y que el testamento que paso y dize y suena ser otorgada en presençia / de Sancho Urtiz de Urrutia escrivano por Ochoa Galindez // (f. 9r.) de Terreros y Doña Teresa Gomez de Zamudio que esta escrito / en una plana de papel y firmado devajo de donde dize / Sancho Urtiz a las espaldas del donde estan quatro / firmas dijo que la primera la tiene por Juan de Bolunbro / y la segunda de Juan de la Herrera de Terreros y las demas / que no podria aclarar quienes las hizo mas de / que a los susodichos los vio escrevir y firmar y lo tiene / por letra y firma del dicho Sancho Urtiz / y del dicho Juan Perez e Juan de la Herrera / al qual dicho Sancho Urtiz / dixo este testigo que a oido / dezir publicamente que hera escrivano de Su Magestad y del / numero del dicho conçejo y que hera honbre fiel y legal y las / escrituras que hazia se le davan todas fe y credito y el primero / testamento dixo este testigo que le tiene por el y la del dicho / Yñigo Hurtiz de Urrutia escrivano y tal es publico y notorio / en lo qual se afirmo y y firmolo de su nombre. El Liçençiado Soto. Ochoa de Goveo. Juan de Urrutia.

Declaración de Diego de Ibarra

El dicho y depusiçion / de Diego de Ybarra vezino del dicho conçejo de Çalla testigo presentado por el dicho Don / Antonio de Terreros Galindez para en prueba de su pedimiento / el qual de publico de aber jurado en forma de derecho y / siendo preguntado por el dicho Señor Teniente conforme al pedimiento / dijo que hera de hedad de setenta años poco mas o menos e que / no hera pariente del dicho Don Antonio por cosa que sepa / y rrespondiendo a lo demas siendo preguntado conforme / al dicho pedimiento dijo este testigo que tiene al escrivano que suena / ser otorgado en presençia de Sancho Hurtiz de Urrutia escrivano / por Ochoa Galindez de Terreros y Doña Teresa Gomez de / Çamudio ser letra de Sancho Urtiz de Urrutia / por aber bisto su letra y forma y le a tenido e oido / dezir publicamente que hera escribano de Su Magestad y del numero del conçejo / de Zalla y a las escrituras que hazia se les dava / entera fe y credito y tal fue publico y notorio y las / demas firmas dijo este testigo y no podria aclarar / cuyas son mas de que a oido dezir de sus nonbres / dellos que heran honbres de bien e muy prençipa / les y esto dijo save y se le acuerda en lo qual se afirma / y rretefica y lo firmo de su nonbre. El Liçençiado Soto. Diego de Ybarra. Juan de Urrutia.

Pedimento

En Avellaneda de las Encartaziones a / treinta dias del mes de julio del año de mill e quinientos ysetenta / y tres años ante el muy Magnifico Señor Liçençiado Soto de Salaçar Teniente General / de las dichas Encartaziones y en presençia de mi Juan de Urrutia de Llan / tada escrivano de Su Magestad y testigos pareçio presente Don Antonio de Terreros / (…) en las Encartaziones y dijo que zerca del pedimiento por el fecho // (f. 9v.) el tiene dada ynformazion bastante para el autor amyº de los dichos / escrivanos que espide. Por ende dijo que pedia a su merçed / mande a mi el dicho escrivano le de un traslado sinado de los / dichos testamentos en publica forma pagandome mis dineros que para ello / mande poner su autoredad y decreto judiçial que / pidio justiçia.

Auto

E luego bisto por el dicho Señor Tenyente / dijo que mandava e mando a mi el dicho escrivano / de un traslado sinado de los dichos testamentos en publica / forma con y antes / y primero las partes / sean çitadas para el ver / sacar y corregir y conzertar señalandoles dia lugar / y hora a lo qual ynterpuso su autoridad y de / creto judiçial tanto quanto podias y a lugar de derecho / y no en mas allende. Testigos Juan de Traslaviña / y Diego de Hahedo y Sancho Perez de las Heras vesinos de las / Encartaziones, el Liçençiado Soto. Juan de Urrutia.

Notificación

En / Avellaneda de las Encartaziones a quatro dias / del mes de julio del año del Señor del mill / y quinientos y setenta y tres años yo Juan de Urrutia escrivano / doi fe que de pedimento de Don Antonio de Terreros presente / notefique y çite a Pedro Capitillo vezino de Sopuerta co / mo curador de los hijos de Juan de las Heras e a Diego de Capitillo / como curador que dixo ser de Santiago de Villa e como procurador / de los demas hijos de Pedro de Villa e Maria Ochoa su muger despues / para que para el mes primero que se contaran seis dias deste / dicho mes e año se allaren presentes a ver corregir y con / zertar los dichos testamentos.

Notificación

En el lugar de Llantada / en casa de mi el dicho escrivano a hora de las ocho / de la mañana las quales dixeron que los anteriores Sancho / Perez de las Heras e Diego de Ahedo y Pedro de Traslaviña / escrivanos vesinos de las Encartaziones. Juan de Urrutia.

Notificación

En / el lugar de Avellaneda de las Encartaziones / a quatro dias del mes de julio del año del Señor de / mill y quinientos y setenta y tres años yo Juan de Urrutia / escrivano doi fe que notefique y zite a Françisco de la / Quadra vezino de la villa de Balmaseda para que para / el dicho dia se alle presente para le sacar el dicho tes / tamento el qual dixo que lo oyo. Testigos Puente Hurtado Yñigo / Avellaneda de la Quadra Juan de Urrutia.

Copia del testamento de Ochoa Galíndez de Terreros y su esposa

Este es un traslado bien y fielmente sacado de un testa / mento según que por el pareze y suena ser otorgado / por Ochoa Galindez de Terreros e Doña Teresa / Gomez de Zamudio su tenor de la qual es este que se sigue: // (f. 10r.)

In Dei nomine. Amen. Sepan quantos esta carta de testamento / vieren como nos Ochoa Galindez de Terreros e Doña Teresa / Gomez de Çamudio anvos dos vezinos del conçejo de Zalla e estando / como estamos enfermos de dolençia que Dios fue servido / de nos dar y en nuestro juiçio y entendimiento encomendando /como encomendamos nuestras animas a Dios Padre que el / las crio y rredemio hechando por ynterzesora a Nuestra Señora la / Virgen Maria para que nos quiera perdonar nuestros peca / dos y llevarnos a la gloria. Amen.

Primera / mente mando que nuestros cuerpos sean se / pultados (…) de mi Ochoa Galindez / en Nuestra Señora de Güeñes y la dicha Tere / sa Gomez en San Juan del Moral de la villa de Val / maseda

el qual mas y cada una dellas oblada / y candela misas y enterramientos en nueve dias y cavo / daño y todos los demas dias acostunbrados.

E mas a la obra y lunbre de las dichas yglesias: a cada una / çien maravedies e demas hermytas de Zalla e Güe / ñes a cada una un rreal e apartamos la Tre / nidad e esequias con cada tres maravedies.

Iten mas / nos lleven las obladas y candela Doña Menzia de / la Puente muger de Juan Galindez de Terreros nuestro hijo / y por su trabaxo es mas mill maravedies.

Iten / mas la Casa Torre de Terreros con el molino de / Maylla y el quarto de la Hera de Terreros / con todo el monte sebe y arbolar que nos tene / mos en el Arroyo de la Maylla asta el / Camyno Rreal de Arriva hasta el casta / ñizar de Ahedo con todos los montes que nos hemos / y tenemos desde Terreros e Valdemonina / con el parral y guerta Juan Galindez de Terreros / nuestro hijo según nos sigue ynfiado por bienes / de mayorazgo y bienes binculados y en fin / de sus derechos los herede y lleve e aya y herede / Juan Galindez su hijo nuestro nieto según que nos fue dado / y heredado e si el Juan Galindez nuestro hijo o nieto / no quedaren hijos o herederos Ochoa nuestro hijo e sino / quedaren hijos del dicho Ochoa a los herede Sancho nuestro / hijo e ansi ba ya por bienes de mayorazgo / suzediendo de mayor en mayor e no hubien / do hijos e herederos con que sean legitimos y no / vastardos.

Item mas a Juan nuestro hijo de y pague // (f. 10v.) a Teresa y a Menzia nuestras hijas cada doze mill maravedies / de la buena moneda corriente lo qual les pague / luego de con lo total y apartamos y los demas vienes mas a Ochoa e a Sancho nuestros hijos lo qual / les apartan Diego Hurtado de Salzedo nuestro sobrinos / e les mas pasen por los quales mandar.

E mas non / bramos por nuestros cavezaleros al dicho Diego Hurtado e a / Sancho Hurtiz de Hurrutia escrivano para que cunplan / lo susodicho.

E mas / a nuestros hijos e hijas / esten por lo que man / daren los susodichos / so para de nuestra bendiçion.

E sacados los dichos bienes bincu / lados rrevocamos e damos por ninguno o de ningun / balor y efeto otro qualquier testamento o testa / mentos que nos ayamos fecho.

E mas este se cunpla y le aga / y se confirme y cada dia en todo tiempo del mundo / fecho en la Casa de Terreros que es en el conzejo de Çalla / a doze dias del mes de setienbre de mill e qua/ troçientos y setenta y dos años . Testigos Doña Teresa Hurtada de / Mendoza, muger de Diego Ybañes de Traslaviña / e Juan Perez de Bolunburu y Juan de Terreros y Garzia de la / Puente y Diego de Gobeo veçinos de Salzedo y Balmaseda. Paso ante mi Sancho Hurtiz de Urrutia escrivano. Sancho Hurtiz. Juan Perez. / Juan de Terreros. Garzia de la Puente. Yñigo de Terreros.

En / el lugar de Lusa a veinte de mayo de ochenta y siete / el alcalde a pedimento de Ochoa de Terreros en nonbre de / Maria su hermana Juan Perez alcalde mandole dar las / clausolas del testamento la manda de los doze / mill y de como hizo cavezalero a Galindez. Testigos: / Pedro de Goveo y Juan de Garzibañez y Lope de Memetiz / y Sancho de Gardellegui y Pedro Diez su hermano e otros sacada / ser solo de la moneda fecho y sacado fue este dicho / testamento.

Auto y declaración

En el lugar de Llantada que hes / en el conçejo de Zalla y Balle de Salzedo y Encar / taziones de Vizcaya a seis dias del mes de / julio del año del Señor de mill y quinientos y setenta / y tres años estando presente Pedro Ortis a ver sacar corre / gir e conzertar Juan de Ostolaza e Diego de / Orrantia e Françisco de Hazedo vesinos de Çalla / (…) no enpezca e yo el susodicho Juan de U / rrutia de Llantada escrivano de Su Magestad en to / dos los rreinos y señorios y señorios // (f. 11r.) que por mandado del Señor teniente de las Encartaziones entre en los / rregistros que quedaron de Juan de Urrutia de Llantada / escrivano mi padre de numero entre los quales alle / el dicho testamento y siendome mandado por el dicho Señor Teniente / le fize escrevir y sacar del rregistro oreginal del dicho / Sancho Hurtiz de Urrutia escrivano de numero que doi fe que he oido / dezir publicamente que hera escrivano de Su Magestad e del numero del / dicho conçejo de Çalla el qual da mi / poder y he oido dezir que Yñigo Hur / tiz de Urrutia escrivano de numero suzedio / en sus rregistros Juan de Urru / tia mi padre e Yñigo Hortiz de / Urrutia su hijo en su lugar el qual fize sacar / ene stas siete ojas de papel con esta que ba / my sino lo qual ba sierto e verdadero / en los sustanzial y por ende fize aqueste / mi sino que es tal en testimonio de verdad. Juan de Urrutia.

Anuncios


2 comentarios

Zalla bajo los Reyes Católicos

No se debe pensar que las tensiones entre los parientes mayores se hayan resuelto sin más ni más tras la batalla de Elorrio de 1479, hito que oficialmente acaba con las luchas o guerras de bandos. En un documento de 1486 conocemos que se juzgó a los parientes mayores y a sus clientelas por los crímenes realizados en la contienda, pero en él aún se manifiesta activa la enemistad entre los linajes de Salcedo Mayor y Salcedo Menor, ya que, tras ser juzgados por sus tropelías miembros de ambos linajes e hidalgos de sus respectivas clientelas a penas de muerte, destierro y otras penas. El problema viene porque ambos linajes reclaman la aplicación inmediata de las sentencias que afectan a sus contrarios, provocando una inmensa conmoción en el Valle de Salcedo1. La parca documentación nos impide conocer la identidad de los que recibieron la pena de muerte o de destierro.

Otro capítulo de los conflictos entre los linajes de Salcedo Mayor y Salcedo Menor es un pleito apelado en Chancillería en 1487 entre Diego Hurtado de Salcedo y Juana de Salazar, mujer de Juan de Salcedo. Como consecuencia de la alianza de los Salcedo Menor y los Salazar a mediados del siglo XV se concertó el matrimonio entre Juan de Salcedo y Juana Salazar y Butrón, hija del cronista Lope García de Salazar. Al parecer la alianza matrimonial no suponía en el momento del matrimonio una fusión de propiedades sino que cada parte se mantenía independiente y soberana, de la misma forma en que la unión matrimonial de los Reyes Católicos no supuso una fusión inmediata de las Coronas de Castilla y de Aragón sino que cada reino mantuvo su propia soberanía. Este supuesto es fundamental para entender la causa del pleito, por el cual Diego Hurtado de Salcedo recibe en pago por razón de una sentencia, cuyo fondo se nos escapa, de 216.323 maravedies a enajenar de los bienes muebles y raíces de Juan de Salcedo. Juana de Salazar sale a la palestra para reclamar que no se enajene de la parte de su dote. A continuación se tasan las costas en largo más de 5.000 maravedies, quedando la cuestión en suspenso, sin saber el desenlace2.

Es probable que Juana Salazar saliera vencedora del evento, pues existe otro caso del siglo XVIII en el que José Ignacio Arrieta Mascarua tiene un pleito con sus sobrinos, y en cierto momento del pleito sale a defender Rosa Anastasia Chavez Erquiñigo, mujer de Jose Ignacio Arrieta Mascarua, su dote, en concreto 18.228 reales con sus réditos de 120 reales anuales, 320 ducados de las obras pías de Juan Pérez de Gordejuela y el Licenciado Miguel Ugarte, de Juan José Ugaz Ormaeche y Francisca Antonia Irazagorria, aumento de dote de 2.000 ducados, y la mitad de los bienes raíces, muebles, frutos y rentas, derechos y acciones. También así protege el legado de sus hijos José Ignacio, Ramón y Nicolasa. Para defender sus tesis, aporta un pleito en que la mujer de un vecino de Munguia y Lemóniz reclama su mitad en vida de su marido para protegerse de un concurso de acreedores. Para justificar las rentas de las obras pías aporta el testamento de María Francisca de Irazagorria, mujer de Joaquin José Ugaz Ormaeche, Caballero de la Orden de Santiago, vecino de Bilbao, entregado en Bilbao en Agosto de 1708 ante Sebastian de Garay, y otorgado el 29 de Enero de 1711. También el testamento de Miguel Ugarte sigando ante Juan José Jugo el 10 de Marzo de 1680 ante Juan Bautista Asturiazaga. Todo esto para lograr desembargar su parte. En la sentencia Rosa Anastasia Chavez Erquiñigo logra recuperar su dote3.

El siguiente dato para ahondar más las diferencias entre estos dos linajes: se trata de una deuda que tiene Juan Salcedo de Aranguren con Diego Hurtado de Salcedo de 30.000 maravedíes. Por impago de la deuda. Se incoó un pleito que se resolvió con el embargo de bienes de Juan de Salcedo4.

En la documentación exigua que existe para Zalla durante el reinado de los Reyes Católicos se perfilan otras familias hidalgas que no menciona el cronista banderizo Lope García de Salazar. Así conocemos una familia nuclear formada por los esposos Juan Sánchez de Zariquete y María Sánchez de Mendieta , que tienen por hijas a Teresa y Mencia de Salcedo, a quienes por testamento lega bienes ráices, muebles y joyas valorados en 100.000 maravedies. Sin embargo, estos bienes se los apropió Pedro Sáez de Artebizcarra, su hijo Pedro de Artebizcarra, y acaso sus nietos Catalina de Arambarri, Catalina de Zariquete y Juan de Zariquete5.

No se sabe con certeza el origen de la fortuna, si fue un linaje inducido o espontáneo, o si pertenecía a la clientela del linaje Salcedo Menor. Si podemos deducir que la onomástica nos puede dar varias pistas. Los apellidos Zariquete y Artebizcarra se crean por los topónimos del mismo nombre. Zariquete es un topónimo que da nombre a la ermita de San Pedro de Zariquete, y Artebizcarra en un barrio de Zalla que se encuentra entre el colegio de las Irlandesas y el Tepeyac. Por tanto, una familia o un linaje adquirió el apellido por el nombre del lugar, o al revés, el apellido generó el topónimo. Quizá la familia o el linaje Zariquete fuere la patrona de la ermita de San Pedro de Zariquete. Parece que las diferencias entre Teresa y Mencia de Salcedo con Pedro Saez de Artebizcarra y su parentela radican en el reparto de la herencia. Mientras las primeras reclaman justificademente la herencia, los segundos se los apropian, pensando que les corresponde legítimamente tal fortuna. Afortunadamente no dirimen sus diferencias con el uso de la violencia sino que recurren ambas partes a la vía judicial. Quizá con el paso del tiempo, previendo la reproducción de estas disputas, se recurriera a la institución del mayorazgo para transmitir la herencia con seguridad.

Parecidas dudas nos asaltan al examinar un documento en el que se acusa a Sancho de Zóquita y a sus hijos Juan y Pedro de herir con intenciones homicidas a Pedro de la Torre, vecino del concejo de Ayega (Valle de Mena). Aunque el mencionado Zóquita reconozca la gravedad de las acusaciones, apela a la Chancillería Real para moderar la sentencia dada por Juan de Velasco, alcalde del Valle de Mena, consistente en destierro y confiscación de bienes. La razón de apelar la sentencia fue la denuncia de parcialidad por parte del alcalde por consentir la representación de la acusación a un menor de edad, concretamente al hijo del acusado, y por manifiesta detracción hacia los acusados: (…) se avian presentado personalmente ante nos en el dicho nuestro tribunal por allí so salvar de todo ello porque la Tierra de Valle de Mena // (f. 1v.) non les era cato nin seguro letigar porque el nuestro alcalde que dio la dicha sentencia les era muy odioso e sospechoso e otra confirma su odiosa / ynjusta sentencia que avia dado (…)6.

Al final la sentencia dada a Sancho de Zóquita fue de seis meses de destierro y a sus hijos de dos meses de destierro, con la condición de no acercarse al Valle de Mena a menos de 12 leguas de él. Las misma consideraciones que dábamos anteriormente a los apellidos Artebizcarra y Zariquete se pueden aplicar al de Zóquita, que en este caso es un topónimo que se encuentra al sur de Zalla, entre Somocurcio y Sollano, y cerca del límite con el Valle de Mena. La hipótesis barajada en la causa de este incidente si sería una rivalidad latente entre las clientelas del linaje Salcedo Menor y la de los Velasco del Valle de Mena. Dado que hubo rivalidades durante las guerras de bandos entre los Velasco y los Salcedo Menor, la actitud del alcalde Juan de Velasco, probablemente pariente del Condestable de Castilla, de odio hacia la familia Zóquita reflejaría los conflictos latentes entrambos linajes.

También conocemos un linaje de apellido Avellaneda pero que, en principio, no tiene nada que ver con el linaje Avellaneda que tenía su solar en la casa torre de Avellaneda, aunque no se puede descartar que fuere un linaje inducido. Hacia 1480 Diego de Avellaneda, repostero de plata de la reina de Aragón en 1512, hereda de su padre Perón de Avellaneda y de su abuela materna María Martínez de Santibáñez muchos bienes muebles e rrayses / e semobyentes casas e heredades e mançanales e frutales e he / desas e arvoles e ganado bacuno e obejuno e dyneros oro e plata // (f. 1v.) moneda modedada rropas asy de vestyr como de paño e lino e otras / muchas cosas alayas e (…) de casa e deudas que les devyan e otros / muchos byenes sytuados en este conçejo de Çalla e Galdames e So / puerta y en otras partes que podyan valer al comunal estymaçion çiento / çinquenta mill maravedies e mas7. Debido a que murieron padre e abuela, siendo Diego de Avellaneda menor de edad, se designó a un tutor que administrase los bienes de su abuela materna, que estarían en Zalla y en el barrio de Avellaneda (Sopuerta), y otro para administrar los de su padre, que sería el resto.

La vida del concejo de Zalla no fue tranquila. En las postrimerías del siglo XV hubo tensiones e inestabilidad política, cuyo protagonismo recaía en el linaje Salcedo Menor, más en particular sobre Juan de Salcedo de Aranguren. En líneas anteriores nos hemos referido a él como uno de los grandes protagonistas de las guerras de bandos en su última fase. Debido al recuerdo de su pasado belicoso consistente en que Juan de Salzedo alcalde en el conçejo de Güeñes en los tienpos pasados tenia una casa fuerte sobre una puente e termino rreal en el yer / mo e despoblado en una tierra que se llama Aranguren que es en las dichas Encartaçiones e que para los males / e rrobos e desafueros e ynpusiçiones que en la dicha casa se fazia por el dicho Juan de Salzedo e por los que en ellas / estaban por (…) e porque robo a mercaderes de la çibdad de Burgos e de otras partes fue mandada derribar por Juan / e fue derribada por el suelo puede aver veynte e cinco / años poco mas o menos que le fue mandado que no la fiziera mas8, los vecinos del Valle de Salcedo se alarmaron al comprobar que después de lo qual el dicho Juan de Salzedo contra derecho e contra la dicha proybiçion e defendimiento e contra las leyes de nuestros rreynos de veynte años a esta parte torno a fazer edificar e hizo edyficar la dicha casa fuerte en el mismo lugar (…) antes estaba e muchas mas fuerte dos vezes e mas grueso el muro porque agora tiene diz pies de muro e mas que esta casa fuerte quanto muy rrezia et tellia no se podría derribar e de mas desir diz que tiene sobarrera con muchas troneras // (f. 1v.) e saeteras e la casa esta muy alta de mas de quinze tapias e después de asy fecha la dicha casa fuerte a fecho e cometido e mandado fazer los delitos pasados señaladamente fas fecho llevar e lleva ynpusiçiones nuevas9.

Este texto pone de relieve la reedificación de la Torre de Salcedo de Aranguren, y dado que en la Enciclopedia Auñamendi se publicó una foto de esta casa torre de 1933, poco antes de su desaparición, confirma el dato ya conocido de reedificaciones de las Casas Torre de Aranguren, Terreros y La Piedra10. Afortunadamente para los vecinos no hubo vuelta a las hostilidades, pero además se denuncia que, siendo alcalde de Güeñes, cometió diversas irregularidades, favoreciendo a parientes y amigos11.

En 1499 la alcaldía de Zalla era detentada por Juan Pérez de Bolumburu, pero fue suspendido de su función por los Reyes Católicos por razones desconocidas, y en su lugar fue nombrado Íñigo de Bolívar, mozo de espuelas del rey12, pero un mes después se concede la alcaldía a Pedro Gil, mozo de espuelas de la reina, porque Juan Salcedo de Aranguren ejercía la alcaldía, sin tener título o autoridad para ello13. Al año siguiente fue nombrado como tal a Juan de Lacabex, hijo de Sancho Ruiz de Lacabex, vecino de Güeñes, que sustituía al mozo de espuelas Íñigo de Salcedo14. Por otro documento parece argumentarse que Íñigo de Bolívar e Íñigo de Salcedo son la misma persona, ya que este último es hijo del clérigo Ruy Sánchez de Bolívar y de Elvira de Gordejuela15. Por lo que se ve, en muy poco espacio de tiempo Zalla tuvo cuatro alcaldes en el corto espacio de un mes, creando una gran conmoción política en la localidad.

De estos dos nombramientos de alcalde, conocemos que los criterios para que los reyes los eligieran eran vuestra ydonyedad y sufiçiençia a los muchos e buenos servicios que nos abeys fecho e entendiendo ser asy conplideron a nuestro servicio e execuçion de la nuestra justicia. Los alcaldes poseían la jurisdiccion en primera instancia para conocer pleitos civiles y criminales. Podían delegar esta atribución en otra persona por poder dado por él mismo, y en razón de su cargo poseían privilegios16. Otras instituciones municipales de esta época son el conçejo, el justicia, los regidores, los hijosdalgo, sin que sepamos más de ellos por el momento. Se cita también al escribano, pero sólo en sus labores de notario público17.

Es necesario mencionar a Lope de Salcedo, del linaje de Salcedo Menor, hijo de Juan Salcedo de Aranguren, pues por un documento de la chancillería regia que guarda los privilegios de Xiquena en 149018. Indudablemente el interés de los Reyes Católicos fue en dar con varias formas de domesticar a los parientes mayores, siendo una de ellas la de sacarlos de sus tierras para acompañarlos en las campañas de Granada. De esa forma se relacionarían con otras personas, se familiarizarían con otros modos de socialización, etc., todo ello con el objetivo de atraerlos al vasallaje de los Reyes Católicos.

La guarda del privilegio de Xiquena por Lope de Salcedo responde a uno de esos modos. Xiquena era una villa en las inmediaciones de Lorca (Murcia), que se pretendió repoblar a fines del siglo XV con nobles castellanos. Así también servía de marca fronteriza a la vertiente oriental del Reino de Granada y una reserva militar a utilizar por los Reyes Católicos en sus campañas contra los musulmanes. Por desgracia las rivalidades entre el Marqués de Villena y el Adelantado Mayor de Castilla por el control de los recursos de la comarca condujeron al fracaso el proyecto de repoblación.

Otra forma de domesticar a las clientelas de los parientes mayores era darles oficios en la Corte. Tenemos noticias de dos personas que recibieron el oficio de mozo de espuelas: se llamaban Íñigo de Bolívar y Pedro Gil19. Según Covarrubias, Moço de espuelas, el que va a pie junto al estrivo del caballero o poco delante; ya no le llamamos sino lacayo, vocablo alemán20. Según el Diccionario de Autoridades, al analizar la palabra espuela, dice de este título: Mozo de espuelas. El que camina a pie junto al estribo del caballero u poco delante […] La nueva recopliación de leyes del reino: libro 6 tít. 20 l. 1: Mandamos que ningún Grande ni Caballero, ni ninguna otra persona … no pueda traer , ni tenga ni traiga más de dos lacayos o mozos de espuelas21. Según se demuestra, el título de mozo de espuelas era un servidor personal de los Reyes Católicos. De hecho, Íñigo de Bolívar lo era del Rey Fernando, y Pedro Gil de la reina Isabel. Esto lo remarca el cronista Gonzalo Férnandez de Oviedo, cuando dice de su propia experiencia: Ningún ofiçio ay en la Casa Real que no sea muy onrrado, e aqueste de moço de espuelas e de la vallesta tienen mucho aparejo, mas que otros a causa de la conversación e familiaridad que con el príncipe es forçado que tengan en los caminos, e caás e monterías; e açiertan algunos dellos a servir tan bien que, de aquel ofiçio, pasan a otros mas onrados en provechosos en la Casa Reale se les hacen merçedes, e tienen lugar para pedirlas e averlas en muchos tiempos22.

De este modo se tenía un modo de hacerles medrar en la Corte, alejarles de los problemas existentes en el Valle de Salcedo, captarles el favor real para que en el momento oportuno darles la oportunidad de representar a la autoridad regia en el Valle de Salcedo, cuando lo estipularan los Reyes Católicos. El modo de impulsarles a simpatizar con la figura de los Reyes Católicos surge del propio carácter itinerante de la Corte, que obligaba a realizar largas jornadas de camino desde una villa a otra, o de la afición a la caza de los príncipes, hijos de los Reyes Católicos, como en caso del príncipe Juan. Sea como fuere, la compañía de los mozos de espuelas con los Reyes Católicos y la familia real crea un ambiente de familiaridad y complicidad.

Sin embargo, en el nombramiento de ellos como alcaldes de Zalla no funcionó, pues fueron suspendidos de sus funciones por razones no aducidas en la documentación consultada. Se puede aventurar que, al regresar a la vida política encartada, no pudieron evitar inclinarse de forma decisiva por alguno de los dos linajes de Salcedo.

Se mencionó con anterioridad que el mozo de espuelas Íñigo de Salcedo era hijo ilegítimo de un clérigo. Parece que durante la Edad Media los hijos ilegítimos tenían restringidos muchos derechos por razón de su nacimiento. A fines del siglo XV se consiguió que pudieran administrar, heredar y recibir bienes raíces, muebles y semovientes y el derecho de obtener oficios23.

Algo parecido podría decirse del oficio de repostero de plata de la reina de Aragón, que lo ejerció Diego de Avellaneda a principios del siglo XVI, cuando Fernando el Católico se retiró al Reino de Aragón, después de la muerte de Isabel La Católica en 1504, y poco después se casó con Germana de Foix, y ella pasó a ser reina de Aragón, hasta la muerte de Fernando. Bajo la supervisión del camarero del rey, se encargaba de ordenar y colocar los objetos de plata y la vajilla en las alacenas o en las gavetas para su almacenamiento y guarda. Registraba los recibos de ellos, anotando su peso y valor.

El linaje Murga no se ha tratado hasta ahora aunque el cronista Lope García de Salazar los menciona en su relato de las guerras de bandos en el siglo XV de forma incidental, al ser desterrado Ochoa de Murga junto con Juan Salcedo de Aranguren y Lope Hurtado de Salcedo, como ya se vio, y a participar en algunas batallas y lances. Aparentemente es un linaje inducido, surgido de los Loizaga24. Ochoa de Murga se casó con la segunda hija de Lope García de las Ribas, señora de la Torre de Salcedo de Aranguti. Le sucede su hijo Lope García de Murga, quien en 1498 testó a favor de su hijo Ochoa de Murga.

Ochoa de Murga protagoniza dos incidentes en el primer decenio del siglo XVI. En el primero de 1503, siendo sobrino de Diego Bolumburu, asesinado de forma violenta, representa a su viuda Teresa, a sus hijos y al tutor de ellos Diego Mimetiz. No se sabe la causa del homicidio, pues en el documento no se relatan detalles que pudieran apuntar al móvil del crimen. Al final, el acusado es liberado por falta de pruebas25.

En el segundo de 1510 Ochoa de Murga es acusado junto con su cómplice Pedro Basualdo de robar a Juan Salcedo de Urrutia con la ayuda inestimable de Mencia de la Quadra, esposa de este último. El botín era de 30.000 maravedies en metálico y en tochos de plata de cinco marcos cada uno, ropa, sayas, joyas de plata y de oro, prendas de percal, ropa de lana, entre otros, y todo ello sumaba un importe de 150.000 maravedies. Los acusados fueron sentenciados a restituir lo robado y a pagar las costas del juicio que ascendía a algo más de 12.000 maravedies26.

El móvil del delito sería la inercia iniciada en las guerras de bandos de efectuar toda clase de robos y hurtos. Al llegar la paz, la costumbre de robar no se apaciguaría sino que continuaría para satisfacer una economía familiar nada boyante, a juzgar por el monto de lo robado.

Por un documento de 1494 nos adentramos en un elemento de historia de las mentalidades: la blasfemia. La blasfemia alude a ofensas verbales contra las creencias cristianas, siendo una palabra impía o injuriosa contra Dios o la Virgen. La blasfemia refleja el abandono que siente el blasfemo por Dios, lo cual provoca su cólera. Se pensaba que la blasfemia atraía la cólera de Dios, pero también se tomaron medidas para evitarlas como la denuncia.

Concretamente Martin de Oquendo se queja de que Pedro Laiseca blasfeme recurrentemente contra Dios y la Virgen María: Pedro de Layseca visino del conçejo de Çalla que es en el dicho Valle de Salsedo blasfemador e rrenegador de nuestro Señor e de los señores e porque lo toviesse de uso e de costunbre e porque avya puesto (…) muchas beses la lenga con Nuestra Señora desyendo feas pala / vras contra su virginidad27 .Más adelante se incoa una investigación para saber si la autoridad eclesiástica, o sea, la Inquisición, o la autoridad civil, es decir, el Corregidor de Vizcaya, debe conocer este delito. Por desgracia el documento no manifiesta el fondo del asunto: no concreta la expresión con que el acusado blasfemó, ni el contexto, ni la razón de la misma. Sólo expresa que era blasfemo reincidente. Los Reyes Católicos en las Cortes de Madrigal de 1476 legislaron sobre la blasfemia28, y en 1492 una pragmática sobre lo mismo remitida a la provincia de Guipúzcoa. Sin embargo, el texto prueba que hubo, a pesar de los esfuerzos de reforzar la autoridad real, disputas entre la autoridad civil y la autoridad eclesiástica sobre quién debiera conocer judicialmente del delito de la blasfemia.

En líneas generales se puede concluir que Zalla bajo los Reyes Católicos siguió viviendo tensiones entre los Parientes Mayores de los linajes Salcedo Mayor y Menor, y entre sus respectivas parentelas y clientelas. Los Reyes Católicos trataron de robustecer la autoridad regia mediante la figura del corregidor y del teniente de las Encartaciones y la elección de alcalde afectos a ellos, aunque la inestabilidad política no siempre jugó a su favor. También vemos unas pinceladas de la sociedad de Zalla que nos permiten entrever el desarrollo de los acontecimientos a inicios del Antiguo Régimen.

1 Archivo General de Simancas. Registro General del Sello. Vizcaya (1485 – 1486). Donostia. Eusko Ikaskuntza. 2003. Fuentes documentales medievales del País Vasco, 120, 21 – 23.

2 Archivo de la Chancillería de Valladolid. Registro de Ejecutorias emitidas en Vizcaya (1486 – 1502). Donostia. Eusko Ikaskuntza. 2010. Fuentes documentales medievales del País Vasco, 1400, 102 – 104.

3Archivo Foral de Bizkaia. Judicial. Corregimiento Leg. 595 nº 23.

4 Archivo General de Simancas,Registro General del Sello, LEG,149808,189. Archivo General de Simancas, Registro General del Sello, LEG,150003,396.

5 Archivo General de Simancas. Registro General del Sello. Vizcaya (1483). Donostia. Eusko Ikaskuntza. 2002. Fuentes documentales medievales del País Vasco, 118, 3 – 6.

6 Archivo General de Simancas,Registro Generla del Sello. LEG,148711,88

7 Archivo de la Chancillería de Valladolid. Ejecutorias. Caja 274 nº 31

8 Archivo General de Simancas,Registro General del Sello,LEG,149810,251

9Ibidem.

10 GONZÁLEZ CEMBELLÍN, J.M.: Torres de las Encartaciones, I, p. 156

11 Archivo General de Simancas,Registro General del Sello,LEG,149810,251.

12 Archivo General de Simancas,Registro General del Sello,LEG,149908,96

13 Archivo General de Simancas,Registro General del Sello,LEG,149909,120

14 Archivo General de Simancas,Registro General del Sello ,LEG,150005,178

15 Archivo General de Simancas,Registro General del Sello, LEG,150005,204

16 Archivo General de Simancas,Registro General del Sello,LEG,149909,120: e vos acudan e fagan guardar todas las onrras e gracias e merçedes franquezas e libertades e premynençias e perrogativas ynmunydades e todas las otras cosas al dicho ofiçio anexas e pertenecientes. Ibidem

17 Archivo General de Simancas,Registro General del Sello, LEG,150004, 41.

18 Archivo General de Simancas. Registro General del Sello ,LEG,149005,89.

19 Archivo General de Simancas,Registro General del Sello,LEG,149908,96. Archivo General de Simancas,RGS,LEG,149909,120.

20 COVARRUBIAS OROZCO, S.: Tesoro de la lengua española. Madrid. 1611, p. 380

21DICCIONARIO DE AUTORIDADES, II, p. 613.

22 FERNÁNDEZ DE OVIEDO, Gonzalo: “Libro de la Cámara Real del Príncipe Don Juan, oficios de su casa y servicio ordinario”. Universidad de Valencia. Valencia. 2006. p. 128

23 Archivo General de Simancas,Registro General del Sello, LEG,150005,204

24 GONZÁLEZ CEMBELLÍN, J. M.: Torres de las Encartaciones. Diputación Foral de Bizkaia. Bilbao. 2004, p. 86

25 Archivo de la Chancillería de Valladolid. Ejecutorias. Caja 180 nº 7 (1503).

26 Archivo de la Chancillería de Valladolid. Ejecutorias. Caja 250 nº 40 (1510).

27Archivo General de Simancas. Registro General del Sello. LEG,149405,301

28Novisima Recopilación Lib. 12 Tít. 5 Ley 3.


Deja un comentario

Jornadas de Patrimonio 2017

Se acerca el mes de Octubre, y, como todos los años, el Departamento de Cultura de la Diputación Foral de Bizkaia nos brinda un recorrido por nuestro patrimonio histórico – artístico. He insertado todo el folleto, porque todas las rutas me parecen interesantes, aunque, por supuesto, insistiré en que se fijen en las que conciernen a las Encartaciones y a la zona minera.

 

16_9_117__8_32_5_CATÁLOGO JEP2017


Deja un comentario

La locura de María Bautista de San Cristóbal

Hacia noviembre de 1766 por indisposición melancólica, María Bautista de San Cristóbal fue a Portugalete a casa de su yerno Manuel de Larrínaga a que se le pasara la depresión, siendo su intención la de estar allí temporalmente, pero fue retenida a la fuerza. Su hija Juana Josefa fue a visitarla, y la encontró de muy mal ánimo, ya que la libertad y gusto conduzían a la salud de mi madre, ni los lamentos y lágrimas que hizo y bertió porque se la dejase restituir a su casa (…) la libertad, vida, y salud de mi madre que apeligra entre la opresión y disgusto. Un cura de Zalla le fue a visitar por mayo de 1767 quien a las primeras palabras de saluttazión que con el mismo hablo comenzó a llorar, y el ttesttigo a alenttarla, diziendola nada remediaba con lamenttarse, y que se diberttiesse, echando a un lado cabilaziones melancólicas, y que pues ttenía disposizion, saliesse a San Ygnazio y Nuestra Señora de Aranzazu, y a Balttanas, en donde ttiene casada una hija segunda, por cuio medio y el de ver ttierras y jenttes disiparía las imajinaziones melancólicas con que se hallaba, a que no le dio satisfazión alguna. Sobre las razones de su reclusión en casa de su yerno, el cura se dio cuenta de que que se hallaba oprimida y sin liberttad en la cassa de dishos su yerno e hija. Larrínaga esparció el rumor de que su suegra estaba loca, pero el cura en su visita observaba que se hallaba capaz, y nunca le ha nottado mas que una paresnión melancólica.

Su hija Juana Josefa trató con la ayuda de Juan Manuel de Arzabe y de un escribano de llevarla de regreso a Zalla, pero fue en vano porque Larrínaga se lo obstaculizó, puesto que éste havía echado fieros y amenazas contra Doña Juana Josepha, y proferido que nadie tenía que mandar en su cassa y persona. El criado de Arzabe informa de la queja de que su hija y yerno no la dejaban salir de su casa con la expresión pues si no me habéis de dejar hirme a cassa, coje un cuchillo y máttame y que manttenerse allí hera conttra su volunttad y salud, porque únicamentte apettezía la de su habittazión enn estte conzejo, en que se dibertía con sus conozidos y vezino. Al regreso a Zalla Juana Josefa lloró inzesantte en dos leguas de camino por no ttraer a su madre y dejarla conttra su volunttad. Más tarde intentó hacerlo con la ayuda de un abogado y del escribano de Zalla, para tratar de sacarla judicialmente, pero Larrínaga de nuevo les cerró el paso, no le permittió la visitta, ni aún subir a la cassa sino que desde la porttada le despidió dicho Larrinaga, por cuio motibo (…) dicho Porttillo esttaba desazonado en el lugar de Santturze, y vio llorar amargamente a la dicha Doña Juana Josepha, y pregunttando(le) porqué así se lasttimaba, se le dijo que su cuñado Larrinaga la havía amenazado de ttirarla de un punttillazo de la primera excarela a la últtima si subía a su cassa, y ttambién porqué no hallaba quien la practicassen las diligencias ni amparo alguno en su ynttentto por el valimientto y poderío de Larrinaga, a quien nadie se atrebe, según oyó en dicho lugar de Santturze, como ttambién el que su fin es rettener a Doña María Baupttistta que llebarse las renttas de su mayorazgo y vienes libres.

El escribano de Zalla detalla la causa última del cerrojazo que les infligió Larrínaga logró firmar la diligencia pedida por Doña Juana Josefa, el auto por el Abogado José Antonio del Valle y la Hormaza, vecino de Santurce, y al intentar que lo firmara el escribano Matías de Villar, escribano de Portugalete, dijo que no lo hacía porque Manuel de Larrínaga era en ese año el Síndico Procurador de la villa y él el escribano del ayuntamiento. Luego fue a casa del escribano Clemente Fernández, escribano de la villa, y también rehusó hacerlo por no querer malquistarse con Manuel de Larrinaga, y al final con ruegos se logró que lo firmare. Luego de ello el Abogado no quiso elegir casa donde se pudiera preguntar a María Bautista de forma independiente de su deseo de regresar a Zalla1.

Para 1773 ya se encontraba inhabilitada legalmente por demencia, pasando a ser administrador de sus bienes su yerno Manuel Larrínaga Gamboa2. Así que tenemos un hueco documental cronológico de seis años (1767 – 1773) en el que se dan muchas incógnitas sobre el poder socioeconómico de Larrínaga, los conocimientos médicos de la época sobre enfermedades mentales por certificación de los médicos que examinarían a María Bautista de San Cristóbal y de su supuesta honradez. Sería interesante comparar con la demencia del rey Jorge III de Gran Bretaña que tuvo desde 1788 del cual se recuperó temporalmente; en 1811 fue inhabilitado, declarado demente, por lo que la Regencia la asumió el Príncipe de Gales, el futuro Jorge IV, hasta la muerte del rey en 1820.

1 Archivo Histórico Provincial de Bizkaia. Judicial. 475 / 16203 (1767).

2 Archivo Histórico Provincial de Bizkaia. Notarial. Bernardo de la Toba. 1911. 19 Febrero 1773.


Deja un comentario

Efectos de la crisis de 1766 en Zalla

Con la crisis de 1766 se dispara el número de pobres que rondan por Zalla y roban aves, hortalizas, frutas, maíz, alubias, y uva, entre lo más comentado por los lugareños. Robaban ya para su propia alimentación, ya para venderlos en el mercado de Valmaseda. El pico se registra en 1770 cuando se incoa un pleito para detener a ladrones en Zalla, Valmaseda, Arcentales, Trucíos y Villaverde de Trucíos. Una testigo afirma que sufrió en los últimos cinco años hurtillos de mujeres de Zalla, Valmaseda, Carranza, Valle de Mena y de otros lugares. La mayor parte de ellos se les describe como personas que no tienen propiedad. Por los testigos se dice poco a favor de los imputados. De Úrsula de Lampreave tiene fama de no ser de las mejores costumbres, pues tiene la fama de ser una rapiñera de legumbres, huba, manzana y peras (…) hurttar hubas en el antuçano de Dª Josepha de Santelizes, y a su hermana Joachina la vio tambien desde la ventana de su cassa hurttarle de la pieza que llaman de la VALUGA un delantal de atar.

Sorprendentemente, una de las ladronas tenía una criada, lo cual significa que rea una pequeña propietaria empobrecida. Así relata Magdalena de Rosales, al servicio de Joaquina de Lampreabe, hermana de Úrsula, relata que su ama la mandó a tomar cerezas de una heredad de su dueña llamada Isabel, que tenía por mote La Sorda. Sin embargo, la dueña la descubrió, y usó de magnanimidad para con ella, pero no para su ama, diciéndole que ella por sí comiese allí las que quisiera, pero a la ama que ninguna le havía de llebar. Así que la criada comió unas pocas de las que recogió en su delantal, y del resto la dueña se las hizo sidra.

En su confesión Joaquina de Lampreave no recuerda dónde estuvo el 20 de Enero de 1768. Niega que entrara en cierta casa a robar con su hermana Úrsula y María ORTIZ DE AHEDO, puesto que su hermana ha estado con ella desde hace un año, y en la noche de autos ella durmió en casa de una mujer llamada MARICHU cuyo apellido ignora, no el que es vecina de Valmaseda, y de una nieta que se decía que era de Mazón, el del Berrón (Valle de Mena), que andaba pidiendo a la sazón para una casa quemada, y que en mitad de las dos pasó la noche en su cama.

A la pregunta de que a deshora estuvo sacando grasa con luz artificial de los pellejos que en el portal de su casa dejaron para su custodia los arrieros balleneros que en su casa pernoctaron. Responde que en invierno hacían posada en su casa dichos valleneros, y con motivo de la frialdad algunas vezes i otras para misturarla, la calentavan parte de ella en una caldera, y después de fría la echavan a los pellejos en compañía de la confesante, y que por el trabajo la davan grasa sobrada para el gasto de su casa, y que por lo mismo no tubo la más leve necesidad para urtarles cosa alguna, además de que jamás ha sido acostumbrada a urtar lo anejo.

Fue repreguntada si después de ello, cuando los balleneros se acostaron, si ella, junto con su criada Magdalena de ROSALES, vecina de Villaverde, extraían la grasa de los pellejos, lo cual la confesante niega, y también niega que en otra ocasión sacara grasa de los pellejos de los balleneros hospedados en su casa con la ayuda de su hermana Úrsula.

Se la preguntó si en el año de 1770 robó pera, uva, cereza, alubias de heredades ajenas, y lo niega. Admite que, estando la cereza ya sazonada, por orden de Manuel FERNÁNDEZ DE MARURI cogió algunas en sus cerezos, y uvas de los parrales de Domingo Ignacio de la BÁRCENA a su vista y de su yerno Manuel de ARECHAGA y con su pleno consentimiento.

Sobre el hurto de alubias de una heredad en septiembre de 1770 dice que yendo del rrio caudal que pasa por dicho concejo de Zalla y varrio de Goveo de él, con una carga de lino atender a una heredad que la yudó subir a la caveza Magdalena de NOCEDAL, su convecina y mujer lexítima que fue de Juan Anjel de YBARRA, anteriormente que llegó al sitio donde llevaba ánimo de tender dicha carga de lino, y siendo como a cosa de las siete de la mañana a leve diferencia, oyó como Ysabel de SANTIBAÑES, mujer lexítima de Francisco de VARRUTI, sus convezinos, dezía y esclamaba en vozes altas que dicha Ursula estaba urtando las arvejas que tenía en una heredad que sembrada tenía junto a la hera del mismo varrio de Goveo, a lo que la confesante hizo alto por aver conocido era incierta la aclamación que de el urto de las aluvias la atrivuia a la citada Ursula, por quanto que a la anochecer de la noche anterior avia ydo al Royo de LA LAMA. Contiguo a el varrio de SOMOCURZO de dicho concejo, a ayudar a sacar una oya de carvón a Antonio de VILLANUEVA, su thío y convecino, y la constava que no havía de volber hasta por la tarde, y que a visto de lo qual y conociendo ser yncierto lo que la dicha Ursula se la atrivuia, tiró la carga de lino en tierra, y tomó de un brazo a la dicha Ysavel, diciéndola fuera en su compañía a dicha heredad a ver si estava en ella la precitada Ursula, su hermana, qual no podía por las razones que deja esplicadas, y la manifestó la confesante a dicha Ysavel esclamando que la confesante la maltratava, y siguió con tal encono hasta tanto que salió al Camino Real para la casa de su avitación, y que salió la dicha Magdalena de NOCEDAL, manifestando a dicha Ysavel no tenía razón alguna para atribuirla la culpa que la ynputava a la referida Ursola, puesto constava estava a el ARROYO DE LA LAMA a ayudar a sacar una oya de carbón, asistió Antonio de VILLANUEVA, con lo que se quedó la cuestión (…).

Por la pregunta general de hurtar diversos frutos responde que no es acostumbrada a se(me)jantes rapiñas, y niega el cargo de haver hurtado en las heredades del citado BARRUTI junto con su hermana Úrsula.

Declara que un arriero ballenero dejó en custodia de su casa media fanega de cebada, un queso de Castilla de libra y media, y las dejó en un arca, y que por un descuido de haberla dejado abierta, la empezó un gato y se comió como un cuarterón de queso y un celemín de cebada, y se comprometió a pagarle lo que faltare, pero el ballenero no le dio importancia. En otra ocasión el mismo ballenero le dejó una camisa para blanquear, y la puso a secar en el parral de la parte atrás de la casa que tenía en arriendo, y se la llevó su convecina Josepha FERNÁNDEZ DE MARURI, mujer de Joseph de CERECEDA, según oyó, y que ella le quitó el cuello del pescuezo, y los puños de las muñecas de los brazos que eran de lienzo de Castilla. Cuando regresó el ballenero fue con él al barrio de La Herrera a casa de Domingo de LANZAGORTA, pidió a su mujer la camisa, a lo que ella respondió que la que tenía era suya, y que le habían trocado el cuello y puños de ella, que lo cogió y llevó sin más. Niega que el ballenero no volviera más a hospedarse en su casa por estos contratiempos, sino que se ha hospedado en su casa varias veces sin mostrar queja.

En su confesión Úrsula de Lampreave declara que el 28 de Octubre de 1768 estuvo sirviendo de criada en Bilbao en casa del Comisario Real de Marina durante los años de 1768 y parte del de 1767. Tuvo una enfermedad, y estuvo en el Hospital de la Villa, curándose y medicándose, y en él se mantuvo hasta el 22 de Febrero de 1768, después de dos meses de enfermedad. Luego estuvo tres meses convaleciente en Bilbao, y de entonces volvió a Zalla a casa de Joseph de ZABALBURU y su mujer Joaquina de LAMPREABE, cuñado y hermana, y estuvo con ellos ocho días, y de allí pasó al barrio de EL CAMPO en casa de su tío Antonio de VILLANUEVA, donde estuvo algunos días, y que hoy hace trece meses menos ochos días que fue a casa de Joseph de ZABALBURU y su mujer por haber estado dos meses a jornal en casa de Francisco RAMOS DE BASUALDO. Por tanto, estando el 20 de Enero de 1768 en el Hospital de Bilbao, no pudo haber cometido los robos que se le imputan. Sólo admite que yendo de camino junto a las parras de los vecinos, cogía un racimo en cada ocasión para comer por el camino, y no para robar. Niega robar uvas y melocotones para venderlos en Valmaseda, y los que vendió eran de la huerta de su tío Antonio de VILLANUEVA. En 1770 se le antojó coger de la heredad de Antonio de GARAY arrancar una corta porción de nabos. Niega los cargos de robo de maíz y alubias. En 1770 compró en Valmaseda a Luisa de DOSANTE, natural de Zalla, una partida de melocotones y moscateles, y como no tenía bastante para vender en Castro Urdiales, compró dos o tres docenas de melocotones a Manuela DÍEZ (DE SOLLANO), mujer de Manuel de SANTELICES, y con todo ello fue a Castro a venderlos, y niega que los moscateles y melocotones vendidos fueran hurtados en connivencia con Petrona ORTIZ DE AHEDO en la Ferrería de Terreros. Niega haber hurtado grasa de los pellejos de los balleneros.

Un acusado provenía de Cabezón de la Sal (Cantabria). En su tierra natal era pastor asalariado del rebaño que tenía a su cuidado. Siendo el 29 de Abril de 1769 por la mañana, vio la falta de una vaca, y como el lobo le había comido toda entera, a pesar de que pesaba sus 200 libras, y que era de Lorenzo SÁNCHEZ, y conociendo su genio, y de que tendría que restituirle el valor de la vaca, incluyendo su soldada de 30 ducados y reclusión en la cárcel. Para evitarlo se marchó de allí y marchó a Zalla. El juez no le cree, y el testigo declara que a la tarde trató de recoger el ganado junto al sel o cabaña, y habiendo echado en falta una vaca, la fue a buscar, y la halló a tiro de perdigón del sel, y estaba comida del lobo a excepción del vientre y el cuarto trasero, y si se desgració la vaca, fue porque el perro que tenía consigo no era bueno, pues si hubiera sido bueno, por el olfato habría olido al lobo. Continúa se declaración de que no tenía obligación de contar el ganado de que cuidaba por no ser costumbre en aquel país, y si no dio cuenta a su amo es por no tener que hacerle pagar el valor de la vaca perdida, y antes de ausentarse, se lo dijo a uno de sus vecinos para que se lo dijese a su amo.

El motivo de haber ido a vivir al CASTILLO DE PIEDRA por el mes de agosto de 1770 fue que no encontró habitación para su familia en Valmaseda, hasta que Antonia le dio la llave del CASTILLO DE PIEDRA para que en él viviesen hasta ahora sin renta alguna, y no les arrendó heredad alguna, ni castañal. Hace tres meses y medio estuvo trabajando en los caminos nuevos que se estaban haciendo en Arrigorriaga, y el 4 o 5 de Octubre se volvió al CASTILO. Luego llevó cargas de leña del Bortal parte arriba del CASTILLO DE PIEDRA que es propio y común de Valmaseda, a venderlas a la citada villa. En los días 6 y 7 de Noviembre entró en un castañal junto a la PEÑA DE LA HERRERA, no sabiendo que era de Domingo de LANZAGORTA, se subió a él que le pareció estava derramado, lo desgranó un celemín de castaña. El domingo día 4 de Noviembre por la mañana estuvo en el castañal del Monte que dicen de LA MELLA, y desató de él una docena de granos, y estaba derramado, y si no hizo más, fue porque se lo impidió cierto hombre que pasaba por allí. También estuvo en el castañal de IJALDE, propio de Antonio de URRUTIA, desatando allí celemín y medio de castaña, sin su licencia.

Sin embargo, un testigo declara aviendo salido de su casa avitación de dicho lugar de LA PIEDRA a el CASTILLO de este título a ver y rreconocer un maxuelo de planta de ortaliza que inmediato a él tenía, siendo como a cosa de las quatro y media de la mañana a leve diferencia, halló a una muxer que en él vibía y vibe y en aquel tiempo sola y ausente su marido, no puede dar razón a qué lugar, ni población, ni de su nombre y apellidos, y aquella la encontró con su delenta´n cuvierto y bolúmen de dos celemines de zevera en grano, y se concentró en dicho Castillo sin que el que depone pueda dar razón de lo que llebaba si era trigo, maíz, ortaliza o qué cosa con yndividualidad, y si de que de la tal muxer no sienbra, ni coxe, ni menos tiene motivo para ello, porque de día se a visto continuadamente estar encerrada en dicho Castillo sin dar lugar a que nadie entre en él, y que tanpoco la ha visto levar de el monte hace de leña alguno para la foguera de su avitación, ni para vender en dicho varrio de el Castillo y villa de Valmaseda, como lo han practicado y practican otras mujeres que ygualmente no siembran, ni coxen, ni para ellos motivo tienen en arriendo, ni fuera de él, como aquella le ha subzedido y la subzede, y lo mismo a su marido, y que eéste abrá como un mes o mes y medio (…) está en el mismo Castillo y se a restituido a él y compañía de dicha su muxer, y al que uno de los días seis o siete de este presente mes (…) el testigo le vio como yba en una talega de castaña de la presente cosecha que llevaría en ella como media fanega a leve diferencia de hacia la parte de este dicho concejo, sin más motivo queb su mero antoxo mediante no tener castañal alguno suio, ni en arriendo, y que así este pasaje como el de dicha su muxer y mantenerse con tan poco trabajo y dilixencia, le ha causado y causa al testigo escándalo y orro, por lo que si su muxer y familia a esperimentado y esperimenta que travaxando con toda dilixencia, les cuesta trabajo el mantenerse con tal cual deciencia (…).

Existen casos de pequeños propietarios e inquilinos arruinados que se ven obligados a robar para sobrevivir. Es el caso de Petrona Ortiz de Ahedo, una viuda mayor, de la cual un testigo declara sin pedir nada de la tienda, estuvo algún tiempo arrimada, sin que esta testigo la perdiese de vista, respecto que estaba informada no tenía las mejores costumbres, porque en esta villa se susurraba era una rapiñera, que traía a vender gallinas hurtadas, mediante que ella no las tenía; y observó, y vio que de un cajón que tenía Petrona García (que por entonces estaba a comprar trigo) tenía sus cositas de tienda, quitó un obillo de hilera que pesaría de tres a quatro onzas, y le metió devajo el brazo derecho; y no pudiendo la que depone sufrir esta maldad, enderezó para Dicha Petrona Hortiz de Haedo, y dándola una reprehensión, se le sacó de donde lo tenía metido, y le puso en el mismo cajón donde antes estaba, y luego que vino la dueña de él, la reconvino como dejaba desamparada la tienda, pues le había sucedido lo que deja depuesto. En otras ocasiones se la vio en el mercado de Valmaseda vendiendo alimentos robados. Llegó incluso a robar en domingo, mientras el pueblo oía misa mayor en la parroquia de La Herrera. Por último se vio a Petrona Ortiz de Ahedo, y a María Cruz de Ibarrola, una inquilina arruinada, despanojando maíz a escondidas, lo cual significa que las habían robado, pues si fuesen propias lo harían públicamente.

Caso parecido es el de José Pérez de Dosante y su mujer Ignacia Luengas. Él niega haber hurtado robar maíz y manzana antes del amanecer hace seis años en heredades ajenas, y sólo salía a trabajar. Niega que en octubre haya pelado maíz a puertas cerradas, y siempre lo ha pelado públicamente como producto de sus heredades, y niega haber robado maíz a nadie. Si los bueyes en dicho mes de octubre echaban en el excremento de la boñiga abundancia de maíz fue porque el viento echó a tierra una porción de la que tenía sembrada, y por no estar de provecho la echaba en abundancia a sus bueyes mientras le duró. Es cierto que su cuñado Fernando de LUENGAS cortó paja por haber cultivado y sembrado la heredad de Sebastián PÉREZ DE DOSANTE. Si el confesante lo hubiera hecho, sería normal por ser cosa propia de Joseph de YERMO, que del tercio que le correspondían, nada le dieron por no haber estado en su sazón por haberse sembrado tarde y ser tierra bastantemente inculta. Niega haber robado chirpas. Sólo ha salido de casa de noche y sin luz para hacer sus necesidades, y no ha gastado cuarto en grasa. Niega haber llevado a su casa espiga, nabos ajenos. Es cierto que en una ocasión Cristóbal de ACASUSO arrancó una porción de nabos para sus bueyes, y le quitó unos pocos para su cesto, de los que arrancó de su heredad. En el Solar de Yermo al amanecer en uno de los días de Noviembre de 1770, estaba mudando seis bueyes, y pasó por allí Manuel de ARECHAGA, y éste le dijo tenía dichos vueies tan repletos como si uviera de yr a Vilbao con ellos, y el confesante le respondió que sus vueies lo mismo estavan fuesen a Vilbao o no, y Manuel le manifestó que por lo mismo decían los echava a comer maíz, y el confesante le respondió que sólo le echaba de comer paja, y si fuese con maíz sería suya, y es incierto que en ese momento hubiera robado maíz.

Sin embargo, un testigo declara haber visto a Joseph PÉREZ DE DOSANTE, su convecino, bajo de un techo secar maíz pelada a puertas cerradas, y aviendo rrejistrado todas sus heredades, no halló en ellas falta alguna, y que en ygual forma ha visto que sus bueyes en el escremento de la moñiga han vertido porción de maíz en el propio mes, y que a en la maíz de ellos, por donde no le queda la menor duda al que depone que la maíz que a éstos dava de comer, y la que al orno secava era urtada, aunque no save de quién o quiénes eran; y que abrá un año a leve diferencia que al ser de día le halló en la lata de junto a la casa de su antuçano con una porción de plantas de verza que, al parezer, serían como doscientos pies, y reconvenidole dónde las llevava, le rrespondió que de EL MAJUELO de Antonio de LLANTADA, su convecino, que éste se las avía mandado, y aviendo el testigo yndagado del mismo LLANTADA, le rrespondió que era falso avérselas mandado, por donde ynfiere que fueron urtadas y sin lizencia de su dueño; y que tanvién a visto el que depone en una ocasión en dicho mes de octubre que el espresado Joseph PÉREZ DE DOSANTE estava cortando paja con su espiga de maíz en el Solar de YERMO de este concejo y heredad senbrada por Sevastián PÉREZ, su convecino, para dar de comer a sus vueies, y que abrá como dos o tres años a lo que hace memoria (y en el presente) le a visto a dicho Joseph PÉREZ cortar, digo arrancar chirpas de árbol en gran cantidad y para vender en montes propios y de particulares, sin tener ninguno suios (…).

Y otra testigo le sitúa como malhechor ya que en todo el año el dicho Joseph PÉREZ DE DOSANTE continuamente se rretiraba mui tenprano por las noches, y se rrecoxía a si casa sin salir de ella hasta el ser de día, pero que tanvién observó que después que envero la uba hasta la rrecolección de la maíz, y que ésta se feneció, todas las noches salía fuera, lo más dos o tres vezes, y entraba y salía sin encender luz alguna, lo que dio en qué pensar a la que depone así porqué a oras tan intespestibas frecuentava las salidas, como porque si lo hiziese por mudar sus vueyes con maíz, razón lo devió aver practicado en tiempo de la simenza de la maíz y por los meses de junio, jullio, y agosto que son los de maiores calores, y si no, se cuidan por la noche a pocas oras de la mañana es necesario por razón de el calor retirarlos a casa, y que en algunas de dichas ocasiones vio cómo llevava porción de espigas en el seno, sin manifestar de dónde eran coxidas; y que en el propio año vio cómo por tres ocasiones y de noche llevó en cestos navos de una heredad que junto a la casa de su havitación tenía y tiene Christóbal de ACASUSO, su convecino, para dar a comer a sus vueyes que en aparcería tenía de Don Joseph de YERMO, su amo y vecino de el concejo de Güeñes, causando grande escándalo a la que depone y Casilda, su hija, así por las salidas tan frecuentes a oras yntespetivas (…); y que en el mismo año (…) pero sí la hace de que, estando enferma en cama, la testigo la fue dicha Ignacia de LUENGAS con la nobedad de cómo de día claro avía urtado a un arriero que yba con cargar desde la villa de Vilbao, una vota con alguna cosa de vino, y una jarra de Tarabera de cavida de media azumbre nueva en el Camino Rreal (…), y que aviéndola repreendido modestamente, no tubo más arrepentimiento que el de echarse a rreír (…).

Ignacia es ama de casa y ayuda a su marido en el cultivo de su hacienda que tienen en arriendo en SAN PEDRO DE ZARIQUETE perteneciente a Joseph de YERMO, vecino de Güeñes y de Gordejuela. Admite haber quitado una bota con un poco de vino a un arriero en el Camino de la Aduana en presencia de Josepha de la PEÑA y de Casilda de PALACIO, su hija y vecina de Zalla, y que la bota sería de azumbre y medio, pero en incierto que robara la jarra de Talavera, y es incierto que ambas mujeres la reconvinieran. Su marido salía a recoger de noche después de que empezara a sazonarse el maíz, la uva y manzana a oscuras y sin luz, por lo indispuesto de su cuerpo porque en su casa y habitación no había lugar para poderlo practicar por sus reducidas dimensiones, y de no hurtar a nadie maíz, uva, ni manzana, como se le quiere imputar. Niega que hubiera en su casa seis cestos de manzanas. Niega haber pelado por el mes de octubre maíz a puertas cerradas, sino públicamente de la cosecha de sus propias heredades de la parte atrás de su casa.

En 1769, yendo de la CASA TORRE DE ZARIQUETE a Zalla en el día de San Martin, Valentín de BASOCO, inquilino del cura de Beci José Miguel de BASUALDO en RETOLA, arrancó unas plantas de berza y majuelo, y se las mandó y serían 50 o 60 pies de ellas para plantar en sus heedades. Por necesidad de tener un arado, se la pidió a Antonio de LLANTADA, quien le dijo que tenía una buena huerta y con abundancia de berza hortaliza, a lo que José respondió que en un majuelo que le mostró tenía más de 1.000 pies de berza, y las había ofrecido a su cuñado Antonio de SAN CRISTÓBAL.

De Valentín de Basoco un testigo dice estaba quitando maíz en la llosa de LA PEDREJA en la heredad de Francisco de MONTELLANO, y echáerselas a los bueyes que tenía oculto entre matas cercanas a la heredad, y que en el mismo año (…) fue y sigue estando limpiando el cauze de los molinos que llaman LA CANTERA de esta población, propios de Don Joseph de SALCEDO, vecino de ella, en conpañía de dicho Balentín y otros operarios, y mandándole aquél al testigo fuese a rrexistrar un botrillo que tenían en espresado cauze, dejó junto a él una hazada de Manuel de TARAMONA, difunto, una pala, y una jarra, y quando volbió, halló la hazada de menos, y que con efecto no pareció hasta que dentro de dos meses a leve diferencia la conoció en casa havitación de dicho Valentín de BASOCO, aunque sobre el negocio no le rreconvino; y save por avérselo oydo a Manuel de (SANTA) COLOMA abrá como ocho años a lo que hace memoria que dicho Valentín de BASOCO le avía urtado una acha a la puerta de su casa havitación, y de allí a halgún tiempo se la conoció en la suia al dicho Balentín, y se calló como con el pasaje de la hazada que deja espresada; y save por averlo esperimentado que de las leñas que el testigo y Manuel de VILLAR, su convecino,tenían manifestadas para reducir a carvón en el Monte de CERECEDA deste concejo, propias de Don Joseph de VILLA, vezino de él, por el mes de abril de sesenta y ocho las acogió parte de ellas a las de un árbol que sólo tenía dicho Valentín, y conocidolo el testigo y su ermano, quisieron dar quenta a la justicia, y por enpeño que tuvieron, lo suspendieron, volbiéndoles tanto carbón como en leñas les avían coxido a las suias.

Por último Manuel Fernández de Maruri cultiva la tierra, poda parras, cavarlas, las rescava, coge carbón y lo conduce a las ferrerías de Bolumburu y de Terreros. Niega haber arrancado maíz en heredades ajenas, porque tiene tierra suficiente para tener y coger 10 fanegas de maíz. Usó su caballo porque Antonio de URRUTIA le pagó con maíz por su trabajo, y por ese motivo llevó ese maíz a vender a Valmaseda. En 1770 sembró 82 suelos de tierra de los que cogió entre seis y siete fanegas de maíz, y del diezmo lo dio al llevador de diezmos Joseph Antonio de SALCEDO la mitad, y la otra mitad a Francisco RAMOS DE BASUALDO como arrendador de la novena. Joseph de VILLA y su mujer le daban algunas semanas celemines de pan para el caballo, otras media fanega de cebada, y otras una emina, y su mujer se mantenía al jornal muchos días. Es incierto que haya hurtado alubias blancas. Las calabazas las sacó de 1769 de un parral frente a su casa por haberlas sembrado muy temprano, sin que hubiera habido ajenas. En 1769 y 1770 han vendimiado los criados de Joseph de VILLA en compañía del confesante, y llevar la uva en la propia, pero no sabe la cantidad recolectada, y repreguntado dice que en 1770 hubo unas 20 cántaras y que hace ocho o nueve años una o dos cántaras arriba o abajo de esa cantidad. Las veces que salió de noche de su casa fue para dar de comer a su caballo, para conducir carbón, y para otras cosas que se le ofrecían, para guardar su uva propia. Nunca se ausentó de la jurisdicción. El maíz que cogió en sus heredades por lo tarde que se sembró, no se empanó el grano, y como fue dañado por los cerdos y otros ganados, se la dio al caballo, siendo cuatro celemines de maíz. Hace tres años hubo tres celemines de alubias sin desgranar por no haberlas podido comer por la enfermedad que padeció tan largamente, y habían sido cogidas en su terreno.

Pero un testigo lo sitúa en la escena del crimen a Manuel FERNÁNDEZ DE MARURI (…) que vibe bajo de un tejado en la casa de el testigo, aunque con toda separación, que éste quitava la maíz de las heredades ajenas con su grazón por pie hasta la raíz, y que para que no se conociera la falta, cubría el sitio con tierra, y que no le queda duda al testigo sería cierto lo que el espresado Francisco de VARRUTI le manifestó y deja espuesto, porque en dicho año de setenta en un trozo de tierra que el denotado Manuel FERNÁNDEZ DE MARURI y Manuela de TARANCO, su muxer, tenían senbrado naíz contiguoa otro de el que depone, pudo coxer de maíz una fanega escasamente, y en otra heredad que tenía sembrado en la propia llana, pudo coxer en rrigor media fanega, según que al dicho Francisco de VARRUTI le oyó con que claramente se evidencia que el urto que aquél le manifestó al testigo fue cierto, y la rrazón es que dicho Manuel FERNÁNDEZ DE MARURI andubo a carbón todo el otoño de dicho año, y mantenía el cavallo a maíz el y su muxer, por lo consiguiente hasta el mes de marzo, y en él vendió dos fanegas de maíz en la villa de Valmaseda, además de que dicho Manuel FERNÁNDEZ se quejó al testigo que la dicha Manuela de TARANCO, su muxer, le vendió la proveza que tenía en su casa, y con este motivo le hizo pasar a hella, y vio dos pilitas de arbejas, la una blanca pura, y la otra negra con toda separación que tendrían como ocho celemines a leve diferencia, siendo así que el testigo le consta no tenía dinero para poder comprar maíz, ni aluvias, ni que en los terrenos que deja sentados se podía coxer tanta maíz como vendió, ni aluvias que tenía, fuera del gasto que los susodichos y su cavallo avían tenido, ni tanpoco producido la porción de calabazas que en el sobrado de su casa le vio; y que en dicho año vendió el espresado Manuel FERNÁNDEZ a Don Joseph de VILLA, su convecino, dies y ocho cántaras de vino chacolí, y admirado Francisco de LABARRIETA, su convecino, dijo al testigo que más vino avía tenido aquél en corto terreno que él lo mucho de su patrimonio; (..) y todas las noches continuamente no cesava de entrar y salir a su casa, cerrar y abrir la puerta principal de ella, y aunque no se atrebió salir a rreconocer qué era lo que hacía, por lo que avía oydo y visto ynfirió e infiere andaba urtando lo que podía de las heredades y viñas ajenas lo que al testigo le causó grave y notorio escándalo digno de severo castigo1.

1 Archivo Histórico Provincial de Bizkaia. Judicial. 328 / 8616 (1771), 604 / 26214 (1770), 201 / 5901 (1771) .


3 comentarios

Indicios de comercio de Zalla con Castro Urdiales en el siglo XVIII

Investigando en el Archivo Histórico Provincial de Bizkaia en un pleito de la Tenencia de Avellaneda de mediados del siglo XVIII (Archivo Histórico Provincial de Bizkaia. Judicial. 274 / 7109), me encontré con una información de una hermana de mi octava abuela Josefa Antonia Díez de Sollano completamente inesperada. Siempre pensé que María Ventura Díez de Sollano había muerto soltero por no haber encontrado su partida de matrimonio en Zalla, ni en sus alrededores. Sin embargo, me topo en un documento judicial que se casó con Manuel Mercado Pedrueza, hijo de Atanasio Mercado y María Pedrueza, y del enlace tuvieron, al menos, una hija llamada Águeda, nacida en Sámano el 3 de Marzo de 1747, y se la enterró en Sámano el 20 de Julio de 1749 con nota marginal Pobre.

Este dato crea más preguntas que respuestas, porque su familia poseía un caserío en Baluga, que se perdió por no satisfacer dos censos que sumaban 1.200 ducados con sus respectivos intereses del 3%. El no pertenecer a la élite hace más interesante su relación con la villa cántabra. Por el otro lado no parece que el apellido Mercado en Sámano pertenezca a la élite castreña. Esta es la primera referencia que existe del vínculo entre el centro de las Encartaciones y Castro Urdiales. Sin embargo, no es la única entre ésta y las Encartaciones, pues en las partidas de bautismo de Sámano se han visto personas procedentes de Arcentales y de Carranza.

En otro documento judicial (Archivo Histórico Provincial de Bizkaia. Judicial. 381 / 11059) se menciona una comitiva de mujeres de Zalla y de Sopuerta de camino a Castro Urdiales para vender pan, y pasando a las cuatro de la mañana por el lugar soportano de Zangarro.

Estas dos referencias inéditas hablan de un tránsito comercial del centro de las Encartaciones a Castro Urdiales. Quizá se trate de un refuerzo entre Bilbao y la villa marinera, pero es chocante encontrar tratos comerciales con Castro, cuando está más cerca Bilbao para comerciar.


1 comentario

Linajes en Ocharan (2)

La Casa Santibáñez – Basualdo

I

Bartolomé de Santibañez. Se casó en Zalla el 24 de Enero de 1684 con Ana María de San Cristóbal Santibañez. Fueron sus hijos:

1.- Ana María, bautizada en Zalla el 3 de Abril de 1679.

2.- Luisa, bautizada en San Bartolomé de Avellaneda el 1 de Abril de 1680.

3.- Juan Antonio, que sigue la línea.

4.- Josefa Antonia, bautizada en San Bartolomé de Avellaneda el 1 de Junio de 1686. Se casó el 21 de Julio de 1715 en Zalla con Antonio Terreros Lasarte, hijo de Juan Antonio de Terreros y de Marta Lasarte.

5.- María Ventura, bautizada en San Bartolomé de Avellaneda el 27 de Enero de 1687. Se casó en Zalla el 25 de Agosto de 1715 con Antonio Jimeno de Arechaga.

6.- Francisca Rosa, bautizada en San Bartolomé de Avellaneda el 27 de Septiembre de 1689. Se casó el 18 de Mayo de 1717 en Zalla con Francisco Lasarte Terreros, hijo de Francisco de Lasarte y de Margarita de Terreros.

II

Juan Antonio de Santibáñez y San Cristóbal, bautizado el 29 de diciembre de 1681 en la iglesia de San Bartolomé de Avellaneda de Sopuerta, nacido el 27 del mismo mes, hijo de Bartolomé de Santibañes y de María de San Cristóbal, vecinos de Zalla. Se casó con María Ventura de Arce, hija de Bartolomé de Arce y de Josefa de Maruri, el 2 de Febrero de 1717. Fueron sus hijos:

1.- Teresa María Antonia se bautizó en San Bartolomé de Avellaneda el 17 de Octubre de 1718.

2.- Vicenta Antonia, bautizada en San Bartolomé de Avellaneda el 28 de Octubre de 1719.

3. – Juan José, que sigue la línea.

Francisco de Arce era hermano de María Ventura, quien, al morir sin sucesión en Sevilla, designó por su heredero universal a su padre Bartolomé, legándole la suma de 73.510 reales en bienes muebles, dinero y 14 censos1.

III

Juan José de Santibañez Arce, bautizado en Zalla el 14 de Diciembre de 1720, nacido el 12 de Diciembre. Se casó con María Rosa de Basualdo, hija de Pedro de Basualdo y de Lorenza de Recalde en Sopuerta el 16 de Junio de 1738. En el contrato matrimonial se indica que heredó todos los bienes muebles y raíces en Avellaneda, sin indicar si son de Zalla o Sopuerta, y varios censos contra particulares de Zalla y Sopuerta por parte de su madre, y de todos los de la parte de su padre. A su esposa se la dota con 1.300 ducados, de los que 600 son en metálico y el resto en árboles y castaños en Lagarbea de la parte de Sopuerta2. Fueron sus hijos:

1.- Maria Rosa Gabriela nació en Zalla el 17 de Marzo de 1739.

2.- Juan Antonio nació en Zalla nació el 19 de Febrero de 1740. En 1765 cita una aceña en Trucíos como una de las posesiones heredadas de sus padres en dicha localidad3. Testó en 1772, y en él declara que estuvo en la asistencia de su tío José Miguel por tiempo de 16 años desde que quedó huérfano y le asistió en las labores de su casa y hacienda en Beci (Sopuerta), que consistía en casa, hacienda, casas accesorias, esquilmo de árboles, ameterías de ganado, cobranzas de réditos de censos, y créditos. Siendo él dueño de todo ello, se lo devuelve por el cariño que le tiene y además le da 100 ducados. Al morir prematuramente, le sucedió su hermano Prudencio Bartolomé, a quien le pide que se reforme la aceña en Trucíos y administre sus bienes en La Piedra4.

3.- Prudencio Bartolomé, que sigue la línea.

4.- Julián nació en Zalla el 26 de Enero de 1744.

5.- Francisco Felipe nació en Zalla el 10 de Octubre de 1746.

A su muerte en 1747 Juan José dejó los siguientes bienes:

Varias mesas, arcas y cajas, varias calderas, un espejo con su luna, marco de espejo. Platos, sartenes, vajilla. 13 colchones y varios enseres de cama

Una pipa para encubar vino de siete cántaras.

Ropas del difunto.

Un cerdo de cría.

Una pareja de bueyes en ametería de valor de 42 ducados.

Una vaca de seis o siete años preñada con una novilla en ametería de valor de 14 ducados.

Buey en ametería de valor de 20 ducados.

Dos novillas en aparcería de valor de 200 reales.

Una vaca preñada de seis o siete años tasada en 17 ducados.

Una yegua de nueve años con su potro valor de 20 ducados.

Dos yeguas rojas con su cría tasados en 350 reales.

Yegua color rojo de cuatro años en 17 ducados.

Una yegua negra de cuatro años en 17 ducados.

Yegua baldada con su cría en tasa de 10 ducados.

Un caballo de cuatro años en 15 ducados.

13 ovejas mayores y dos crías a precio de 150 reales.

Casa en Las Viadas con todos sus bienes vinculados que comprenden los comprados a Juan MARTINEZ DE AVELLANEDA y la casa arruinada pegante a ellos con la huerta de Juan y su hijo Miguel MARTINEZ, todos los montes de seve arbolares y castañales libres y vinculados

Cuarto de casa arruinado y parte correspondiente de la aceña que llaman la Bajera, tierras sembradías y monte todo sito en el Valle de Trucíos.

Casa en el barrio de La Janta.

Casa en Santibañez de Arriba con sus heredades vagas y senbradías, arbolares y castañales.

Casa pegante en Santibañez que no se habita y sitio de otra pegado a ella con la tierra y monte accesorios5.

IV

Prudencio Bartolomé de Santibañez y Basualdo, bautizado el 1 de Mayo de 1741 y nacido el 29 de Abril. A la edad de 18 años salió a probar fortuna a Madrid en la casa de sus parientes. Luego se trasladó a Santiago de Compostela, embarcó a Indias a la parte de Buenos Aires en el navío San Pascual, saliendo del puerto de La Coruña. A la muerte de su hermano Juan Antonio, estando en Chile, heredó sus bienes:

– Casa en Las Biadas con sus tierra, viñas, castañales y arbolares. La casa está arrendada a José SAINZ por 30 ducados anuales.

    • Casería en Santibañez con sus tierras, arbolares, castañales y demás pertenecidos, que tiene en arriendo Juan de GOIRI en 24 ducados anuales.

    • Casería en Avellaneda, que fue en cambio de los bienes que tuvo en el Valle de Trucíos, y lo tiene en arrendamiento José de URRUELA por 20 ducados anuales.

    • Bienes raíces en La Piedra arrendados a Manuel de ARIÑO por 110 reales anuales.

De los bienes muebles se deben mencionar calzón de carro de oro, hebillas y caja de plata; bueyes, vacas, caballo, y cerdo; frutos de vino, trigo, habas, arvejas, castañas, maíz, paja6.

1 Archivo Histórico Provincial de Bizkaia. Notarial. Juan José de Jugo. 5172. 4 Agosto 1716, f. 280 – 290.

2 Archivo Histórico Provincial de Bizkaia. Notarial. Francisco Antonio de Palacio. 1857/1. 29 Mayo 1738, f. 47(49)-51(53).

3 Archivo Histórico Provincial de Bizkaia. Notarial. Juan Angel de Pajaza. 1909. 12 Marzo 1765.

4 Archivo Histórico Provincial de Bizkaia. Notarial. Juan Angel de Pajaza. 1910. 12 Julio 1772.

5 Archivo Histórico Provincial de Bizkaia. Notarial. Francisco Antonio de Palacio. 1859 / 2. 15 Mayo 1747.

6 Archivo Histórico Provincial de Bizkaia.Notarial. Juan Angel de Pajaza. 1911. 19 Junio 1775.


Deja un comentario

Linajes en Ocharan (1)

LA CASA BASUALDO – NIETO

I

Pedro de Basualdo. Se casó con Juana Llantada. Hijos:

1. -Pedro, bautizado el 24 de Febrero de 1659 en Santiago de Ocharan.

2.-Pantaleón, bautizado el 20 de Febrero de 1661 en Santiago de Ocharan.

3.-Domingo, bautizado el 25 de Noviembre de 1668 en Santiago de Ocharan.

II

Pedro Miguel de Basualdo. Se casó con Antonia Nieto, hija de Cristóbal Nieto y de María de Umaran. Hijos:

1.-Miguel, bautizado en Santiago de Ocharan el 24 de Abril de 1685.

2.-Pedro, bautizado en Santiago de Ocharan el 15 de Febrero de 1686.

3.-María, bautizada en Santiago de Ocharan el 13 de Enero de 1688.

4.-Antonia, bautizada en Santiago de Ocharan el 13 de Enero de 1689.

5.-Antonio, bautizado en Santiago de Ocharan el 13 de Junio de 1690.

6.-Ventura,bautizado en Santiago de Ocharan el 1 de Enero de 1693.

7.-Francisco, bautizado en Santiago de Ocharan el 18 de Abril de 1695.

8.-Emeterio, bautizado en Santiago de Ocharan el 5 de Marzo de 1698.

9.-Cristóbal, bautizado en Santiago de Ocharan el 4 de Marzo de 1700.

III

Pedro de Basualdo. Se casó con Lorenza Recalde.

En el testamento de Lorenza de RECALDE dado ante Antonio de Bezi el 31 de Agosto de 1735, lega a su hija Sebastiana una casa en Ocharan que llaman de Llantada con todos sus pertenecidos, y otra casa en Retola con todos sus bienes y menaje de ella con seis colmenos de abejas, un castañal de 40 pies mayores más allá del lugar de Urquijo junto a Zamalla (Sopuerta), 50 pies de castaños detrás de dicha casa, dos vacas, ropas de adorno, una cama vestida, con obligación de pagar la mitad de las deudas de su esposo, con reserva de algunos bienes y efectos (no los enumera, ni declara proporciones) a excepción de algunos pedazos de heredad. También tiene la carga de pagar los estudios de gramática de José Miguel de BASUALDO.


1 comentario

Sobre el Molino de Longar (1738)

Quizá recuerden las CONDICIONES del Molino de Longar dadas el 24 de Agosto de 1738 ante Francisco Antonio de Palacio, y publicadas aquí hace un año.  En una fuente judicial inédita (Archivo Histórico Provincial de Bizkaia. Judicial. 379 / 10903). Los porcioneros del Molino de Longar eran Antonio de Bezi y Yermo y Juan Manuel de Arzabe.

Se puso a remate el reedificio del Molino de Longar, y se remató en Miguel de LLANO y Miguel de OREÑA en 1.220 reales. Presentaron por fiadores a Antonio de SANTA MARINA y Manuel de ASUNSOLO. Dado que los rematantes no eran expertos en trabajar por si mismos, y viendo que no lo hacían bien, trajeron al maestro cantero Domingo de GARAGORRI, vecino de Valmaseda, sin haber consultado a los dueños, declarando que había que deshacer lo que se había trabajado, lo cual aceptaron los dueños.

En el Molino de Longar el 27 de Octubre de 1738 se presentó Domingo de GARAGORRI, vecino de Valmaseda y maestro perito nombrado por Miguel de LLANO y Miguel de OREÑA, rematantes de la obra que se está ejecutando en dicho molino. En el escudal y bocas de cocinos para rodetes se hayan de deshacer, y deshechos, se hayan de echar unas losas bien juntadas para encima de ellos volver a fundar las piedras que están puestas de sillería, bien juntadas, echándoles buena mezcla de cal, y también después de enlosado y puestas las piedras de sillería, se echen por encima buenas piedras juntadas conforme el grueso de la pared de una quarta de grueso por el peso de la dicha pared, y que las piedras de las dichas bocas donde se han de poner los cocinos a la entrada, tengan un pie de alto y grueso y pie y medio de ancho, bien juntadas a regla y con buena mezcla.

Los rematantes dicen que ya tienen hecha la obra, y nombran al maestro cantero Simón GUTIERREZ para que reconozca la obra.

El 14 de Marzo de 1739 se hace el reconocimiento de la obra concluida. Simón GUTIERREZ declara lo siguiente:

Primeramente declaro haber visto el escudal que se alla parte atrás del dicho molino, y que la presan dichas condiciones, y alla que por no se aber concluido y enrrejolado perfectamente según dichas condiciones, y puesto en el remate de el esquinal que hace frente las esquinas que contienen, se debe rebajar a los rematantes setenta reales de vellón, con más de otros seis reales por no haber asentado en la sangradera los tranqueros que tambien mencionan dichas condiciones paea los que tienen buenos por el exceso de tres pies de largura en dicho escudal diez y siete reales, y otros seis por el ronpimiento de la losa de la sangradera y exceso en el alto de las agujas de ella, con que en todo dicho escudal tienen de rebaja cinquenta y tres reales.

Y en quanto a las tres bocas de silleria para los rodetes que ha de llebar dicho molino, declara se allan perfeccionadas según arte y condiziones, y tener de mejora en ellas veinte y ocho pies y quarto de sillería, por haberles dado un quarto de pie en alto a cada una de dichas mas que contienen dichas condiziones, se le dan por su precio cinquenta y seis reales de vellón que tendrán de abono; y se advierte que si la losa que se alla en la boca de hacia el rrio mayor y en la parte interior de ella, se rompiese en el término de un año desde que empiece a moler dicho molino, a de ser de la quenta de los rematantes y obligados echar otra y arreglada a dichas condiziones.

Asi bien declara tener de abono en los arcos de la estolda de dicho molino treinta y nueve pies y medio de manposteria por los que les abona treinta y cinco reales; y otros cinco reales por la mitad de el costo que tuvieron en las piedras que se allan en las cepas de dichos cercos sobre que se asentaron, que todos hacen quarenta, de que se les rebajan ocho reales por no estar las rejolas de dichos arcos enteras, parte de ellas ni entradas en esquadra perfectamente, con que sólo tienen de mejora en dichos arcos treinta y dos reales.

Mas tienen a su favor dichos maestros ejecutantes cinquenta y siete reales y medio por el exceso que ai en la pares de sobre dichos arcos, por no tener obligación a haberla echo, sino de ladrillo o escoria arreglados a dichas condiciones. Como también cinquenta y cinco reales por el costo de ciento y veinte y quatro pies y tres quartillos que tiene el esquinal de junto a la puerta de dicho molino, y otros siete reales de el reparo que hicieron en la escarela de el, y un poco de pares que dicen demolió Manuel Burgos para entrar una coloma para el marco de dicha puerta.

Mas declara tener de mejora y exceso dichos egecutantes cinco brazas de escudal que hizieron parte atrás al dicho molino, frente de el mencionado,y por ellos ciento y setenta reales a toda costa.